Tras su viaje a Estados Unidos, Solange decidió que quería llevar un pedacito de su ciudad favorita a las paredes de su hogar. Después de haber realizado para ella el cuadro de Marilyn, el desafío esta vez era crear un paisaje urbano de New York que fuera imponente pero sutil, permitiéndole disfrutar de la vista sin saturar visualmente el ambiente.
El concepto del diseño: Para lograr esa sensación de ligereza, optamos por el estilo Line Art. La idea fue emular un boceto rápido de artista, como si alguien hubiera capturado la esencia de Manhattan en una libreta mientras recorría sus calles. Este trazo negro sobre fondo blanco garantiza una estética moderna y atemporal que no cansa la vista.
Iconos representados en el mural: El diseño integra de forma fluida los edificios y monumentos más emblemáticos que definen el skyline neoyorquino:
- La Estatua de la Libertad, símbolo de bienvenida.
- El histórico Edificio Flatiron y el elegante Edificio Chrysler.
- La imponencia del Rockefeller Center.
- La icónica estructura del Puente de Brooklyn.
Este mural de autor transforma una pared lisa en una ventana a la ciudad que nunca duerme, demostrando que el minimalismo es la herramienta perfecta para inmortalizar grandes historias de viajes en el diseño de interiores.





