El hueco de una escalera es, por definición, un espacio de transición. En este proyecto residencial, nos encontramos con un área de líneas muy rígidas y un pasamanos metálico que acentuaba la frialdad del ambiente. El desafío era claro: aportar calidez y compañía a través del diseño, convirtiendo un lugar de paso en un rincón con personalidad.
La solución artística:
- Muralismo Botánico: Optamos por una composición de palmeras y orquídeas. La verticalidad de las palmeras acompaña el recorrido de la escalera, mientras que la delicadeza de las orquídeas suaviza el impacto visual del metal y el cemento.
- Fluidez Visual: El diseño fue pensado para ser apreciado desde diferentes ángulos: mientras subís, mientras bajás y desde el descanso de la planta alta. El follaje parece “abrazar” el pasamanos, integrando la estructura arquitectónica con la pintura.
- Efecto de Amplitud: Al utilizar motivos naturales a gran escala, logramos que el espacio se sienta más abierto y luminoso, eliminando la sensación de “encierro” típica de los pasillos y escaleras internas.
Este mural demuestra que no existen espacios imposibles para el arte. Una pared blanca en una escalera es, en realidad, un lienzo vertical esperando ser transformado.




