Bárbara me contactó con una premisa clara: su hogar es una casa de mujeres y buscaba reflejar esa energía a través de flores, aves y árboles. Al encontrarme con esta casa antigua de categoría, supe que debíamos respetar sus detalles moldurados pero dándoles una identidad vibrante y renovada.
El concepto del diseño:
- Punto Focal Disruptivo: La gran protagonista de la intervención fue la chimenea moldurada. Originalmente blanca, propuse pintarla de un rosa intenso, convirtiéndola en el eje central del mural y del ambiente.
- Naturaleza y Simbolismo: Alrededor de la chimenea, diseñé un paisaje envolvente con grullas y palmeras. Las grullas, símbolos de paz y longevidad, aportan elegancia, mientras que la vegetación refresca visualmente el espacio.
- Capas de Profundidad: Para integrar la arquitectura con la pintura, añadí plantas en un segundo plano utilizando el mismo tono rosa de la chimenea. Este recurso crea una atmósfera monocromática sofisticada que da profundidad sin saturar.
Esta obra no solo decoró una pared; refrescó por completo el espíritu del living, demostrando que el muralismo residencial puede revalorizar los elementos históricos de una propiedad con un toque de audacia y feminidad.




