A veces, el arte tiene la misión de acortar distancias. En este proyecto, mi clienta se preparaba para mudarse a Estados Unidos y buscaba una obra que le permitiera llevarse consigo un pedacito de su tierra, algo que le recordara sus raíces en cada mirada.
La magia de los materiales orgánicos: Para que el vínculo fuera real y tangible, le propuse una técnica poco convencional pero cargada de simbolismo: pintar con café y mate.
- Más que color, una historia: El uso de estas infusiones no solo aporta una paleta de tonos tierra, sepias y ocres de gran calidez, sino que encierra la mística de nuestras costumbres: las charlas compartidas, las reuniones familiares y el ritual del encuentro.
- Abstracción y Calma: El diseño se centró en formas orgánicas y fluidas que transmiten paz. Al ser una obra abstracta, permite que cada espectador encuentre su propio refugio visual, manteniendo una elegancia minimalista que se adapta a cualquier nuevo hogar.
- Arte de Exportación: Estos cuadros fueron pensados para viajar, convirtiéndose en un puente emocional entre Argentina y su nuevo destino en el exterior.
Este trabajo demuestra que la pintura abstracta puede ser mucho más que estética; puede ser un contenedor de recuerdos, aromas y pertenencia.




