Una campera pintada a mano, llena de símbolos, recuerdos familiares y un poquito de chisme bendito.


Esta campera tiene todo: tiene diseño, tiene creencias, tiene corazón, tiene una historia relinda y también tiene chisme.
El “chisme” empieza bastante antes de esta campera. Yo ya había trabajado varias veces para Fundación Campo Bianco, y ellos fueron haciendo de puente entre un proyecto y otro hasta que apareció este pedido.
Rodolfo Barili quería hacerle un regalo especial a su hermana Sil y me compró una gift card para que ella pudiera elegir el diseño.
Como ella está en Olavarría y yo en Francisco Álvarez, primero tuvimos que resolver la parte menos artística del asunto: qué campera le iba a quedar bien sin poder probársela. Compré tres, me las probé yo y le mandé fotos para que pudiera elegir. 😂
Después vino mi parte favorita: conocer la historia que había detrás del diseño.
Sil es profesora de catequesis, muy creyente, muy de la naturaleza y muy de la familia. Me fue pasando imágenes y referencias de cosas que tenían un significado para ella: flores que habían crecido en la casa de su mamá, frases, recuerdos y, especialmente, la Virgen de Schönstatt.



Mi trabajo fue juntar todo eso y convertirlo en una sola pieza.
Yo trabajo mucho desde el collage. Supongo que tiene bastante que ver con haber crecido en los 2000, cuando personalizar una carpeta significaba recortar revistas, juntar imágenes y pegar todo hasta conseguir una composición que fuera solamente tuya. Esa idea de mezclar pequeñas cosas con significado sigue apareciendo en mi trabajo.
Para esta campera armé un collage de imágenes, flores, frases y símbolos. La Virgen quedó como protagonista en la espalda, acompañada por todos esos elementos que tenían que ver con la historia de Sil.
Y acá apareció un pequeño desafío personal.
Yo no suelo hacer retratos realistas. Cuando me piden uno, generalmente lo simplifico o lo llevo un poco hacia mi lenguaje, pero con esta imagen me pasó algo distinto. No me podía poner a jugar con la imagen de la Virgen.

Así que decidí hacerla lo más realista posible dentro de mis posibilidades.
Lloré un poquito, recé un poquito y seguí pintando. 😂
La campera también tiene parches pintados a mano, foil metalizado, bordado y costuras decorativas. Esas costuras son parte del hilo conductor que uso en mis camperas y ayudan a que cada una tenga esa mezcla de pintura, textil y objeto intervenido.
Y como esto no es simplemente una campera que comprás y te llevás en una bolsa, también me gusta cuidar el momento de recibirla. La envié a Olavarría en una caja personalizada, con su guía de cuidados, sticker y tarjeta.
Porque cuando terminás una obra y la mandás a otra persona pasa un poco eso que nos pasa a los artistas con todas las cosas que hacemos: cuesta despedirse. Es como un hijo. Lo mandás al mundo deseándole lo mejor. ❤️
Si querés ver el proceso completo, con chisme y todo, podes ver el video en Youtube apretando acá 👉 QUIERO VER !

Y si querés una para vos o para regalar.. HABLEMOS 🙂

