


Transformar un espacio íntimo como un toilette en una pieza de arte requiere equilibrio y sofisticación. En este proyecto, el Hay paredes que no necesitan que las salves. Ya están bien. Esta pared del toilette estaba pintada de azul profundo y tenía bastante presencia por sí sola. Pero le faltaba algo. Un poco de power. Así que la idea fue trabajar sobre ese azul que ya existía, en lugar de taparlo, y sumar un mural de ramas de cerezo con flores doradas.
Un mural para casa que parte de lo que ya existe
Cuando trabajo en una casa particular, muchas veces el punto de partida no es una pared blanca esperando que alguien haga algo con ella. Hay colores elegidos, muebles, objetos, iluminación y detalles que ya forman parte del ambiente. En este caso, el azul profundo era justamente una de las cosas que más me gustaban del toilette, así que decidí aprovecharlo. En lugar de cubrirlo, trabajé sobre él.
Diseñé las ramas de cerezo para que recorrieran la pared y acompañaran la forma del ambiente. Las flores fueron pintadas en dorado, utilizando esmalte sintético, para que reaccionaran con la luz y aparecieran diferentes según el momento del día y el ángulo desde el que se las mire. Y acá apareció algo que me gusta mucho del muralismo: la pintura no es completamente estática.
El dorado cambia. A veces se ve más intenso, otras veces más sutil. Con una luz directa tiene brillo y, con otra iluminación, se integra mucho más al fondo.
Dar profundidad sin agrandar el espacio
Además de las ramas doradas, incorporé una segunda capa de cerezos en un azul ligeramente diferente al de la pared. La intención era generar profundidad y que las ramas no quedaran como un dibujo plano pegado sobre el fondo. Algunas aparecen más cerca y otras se pierden un poco en el azul.
Es un recurso sencillo, pero cambia muchísimo la sensación del mural. También tuve en cuenta los elementos que ya estaban en el toilette. La grifería dorada, por ejemplo, terminó funcionando como parte del mismo lenguaje visual que las flores. Eso es algo que me interesa mucho cuando hago un mural para una casa: no llegar con un diseño cerrado y tratar de meterlo a la fuerza en el ambiente, sino mirar qué hay alrededor y hacer que la pintura dialogue con eso.
Una pared azul que necesitaba algo más
Este proyecto me gusta justamente por eso. No había que transformar completamente el espacio. No había que tirar abajo nada, cambiar el color ni llenar todas las paredes de pintura. Simplemente había una pared azul que estaba pidiendo algo más.
Y unas ramas de cerezo doradas fueron suficientes para cambiar completamente la sensación del toilette. Me gusta pensar que este es uno de esos ejemplos donde un mural no necesariamente tiene que ocupar una habitación entera para hacer una diferencia. A veces alcanza con elegir la pared correcta, el color correcto y un diseño que tenga sentido con el lugar.
Este mural fue realizado en una casa particular, como intervención artística para un toilette, trabajando sobre el azul existente y sumando ramas de cerezo en tonos dorados.

