Un mural de 15 m² para un espacio dedicado a gatos bengalíes, dentro de una propiedad en Comarcas de Luján.
Este fue uno de esos trabajos en los que el lugar ya tenía una historia bastante particular antes de que yo llegara.
El mural está en un espacio exterior para gatos bengalíes, dentro de una enorme propiedad en Luján donde conviven una casa, espacios dedicados al cuidado de animales rescatados y un lugar especialmente pensado para estos felinos.
Yo ya había trabajado para ellos anteriormente, pintando el hall y el living comedor de la residencia. Después de ese primer proyecto me volvieron a llamar para hacer este mural y, por suerte, me dieron algo que siempre disfruto: libertad total para diseñar.





El pedido fue concreto: querían poder verlo desde la casa, que está aproximadamente a 300 metros del espacio de los gatos.
Los bengalíes tienen algo muy particular. Son gatos domésticos, pero visualmente tienen ese aspecto de pequeño animal salvaje, con manchas, naranjas, negros y marrones. Así que decidí ir por contraste: violetas, azules y flores blancas.
Las orquídeas aparecieron justamente por eso. Si los gatos ya eran algo fuera de lo común, las flores también tenían que serlo. Y las flores blancas, además, funcionaban perfecto contra el fondo de color.
El mural mide aproximadamente 6 metros de ancho por 2,5 de alto, unos 15 m² de pintura.
Y hubo una decisión que tomé mientras estaba trabajando: en lugar de terminar el diseño donde terminaba la pared, lo llevé también hasta el piso.
¿Por qué?
Porque este mural no iba a ser solamente una pared bonita. También iba a funcionar como fondo para fotografiar a los gatos. Al continuar la pintura hacia abajo, el piso y la pared terminaban envolviendo la escena y los animales quedaban completamente dentro de ella.
Pintar con los animales alrededor fue, probablemente, mi parte favorita del trabajo. Los gatos estaban ahí conmigo, pero además había perros, flamencos, gallinas, llamas… digamos que mi estudio ese día tenía una fauna bastante más interesante de lo habitual.
Y entre pinceles, latas de pintura y animales dando vueltas, fui armando este pequeño universo de gatos bengalíes y orquídeas.

La estética del mural también tiene bastante que ver conmigo. Crecí en los 2000, cuando personalizar una carpeta significaba recortar revistas, armar collages, pegar imágenes y juntar esas pequeñas cosas que encontrábamos por ahí. Hoy todo eso parece bastante prehistórico, pero esas composiciones se me quedaron grabadas.
Creo que de ahí viene buena parte de mi manera de trabajar: mezclar imágenes, colores, texturas y referencias hasta construir una escena que parece pertenecer solamente a ese lugar.
Este mural fue realizado en Comarcas de Luján, Luján, Buenos Aires, en 2022.
¿Tenés una pared que necesita algo más que pintura?
Si estás en Luján o alrededores y tenés una idea para un mural residencial, contame sobre el espacio y vemos qué podemos hacer.

